En estas memorias, Paco Arango cuenta la forma en que encontró a Dios mientras cuidaba y trabajaba con niños enfermos de cáncer. Durante este tiempo llegó a presenciar milagros que le llevaron a que despertara su fe y a tener la firme convicción de la existencia del Míster, como él lo llama. Un testimonio único que supera la ficción y nos invita a creer que cualquiera puede tener una relación personal e íntima con el creador y a descubrir la magia inesperada que ocurre cuando te atreves a marcar su número.