Julieta crece en una familia marcada por contrastes: su madre es feminista y tiene firmes convicciones políticas; su padre, amoroso y sensible, es incapaz de desligarse de su propia familia militar y observa con distancia las luchas de su esposa. Julieta acompaña a su madre en la militancia, asiste a reuniones clandestinas y presencia dos episodios dolorosos: la masacre de Tlatelolco en 1968 y la represión conocida como El Halconazo en 1971. La novela narra el despertar a la conciencia política y a la lucha feminista en un contexto de violencia y represión, donde la voz de las mujeres fue decisiva para cuestionar el patriarcado. Esta es también la historia de ellas: mujeres valientes que pusieron el cuerpo y la vida reafirmando que lo personal es político.